LIVE FAST, DIE LAST

Alexander Lernet-Holenia (2013). El Estandarte (1ª ed.). Barcelona: Libros del Asteroide. 331p.

Jean Echenoz (2013). 14 (1ª ed.). Barcelona: Raig Verd Editorial. 128 p.

Las palabras de tinta de algunos tatuajes suelen ser cortas, certeras, efectivas y demoledoras, pero mejor que un tweet porqueprevalecen hasta que se pudre la piel al morir. Las pulsiones en 140 caracteres son efímeras cual orgasmo, no sirven para dejar huella. Para eso es mejor leer ‘El Estandarte’ y ‘14’, dos novelas que hablan de la vida rápida y la muerte esquiva durante la primera guerra mundial, y porque tendrán más reediciones, no se pudrirán como los pellejos de los lectores.

En realidad, estas dos obras suponen una exaltación del amor desbocado hacia la vida en todas sus facetas, por encima de toda la mierda de las trincheras. Retratan también la variedad de encuentros posibles con la dama de la guadaña que acechan a un soldado en el frente y sus consecuencias.

Imperio

‘El Estandarte’, a cargo de Libros del Asteroide, es un manual de la inutilidad de la guerra por mantener con vida el agonizante imperio austro-húngaro. Su autor, Alexander Lernet-Holenia, si bien siente nostalgia por un pasado que siempre será mejor, describe los ultimísimos estertores de la derrota, a través de unos oficiales valientes y sus peripecias por llegar a Viena en medio del caos. Es su viaje hacia la destrucción. Se trata de una huida desesperada hacia una frontera, un modo de vida y una casta que desaparecen por segundos bajo sus pies. Sus personajes ofrecen unas reflexiones muy válidas hoy sobre aspectos diversos. Pero me quedo con una frívola y certera: “La belleza auténtica perturba los sentidos siempre y en todo lugar”. Lernet-Holenia seguro que llevaba tatuado en su carnes el lema ‘Live Fast, Die Last’.

El pueblo

Si el primer libro narra los amoríos y los usos y costumbres de unos selectos oficiales, ‘14’ del francés Jean Echenoz describe la misma partida pero desde el lado galo. Disecciona con crudeza las peripecias dramáticas de un grupo de cinco amigos del mismo pueblo, la sordidez de la trinchera y las invenciones mecánicas que aportó la novedad de la destrucción masiva, el drama de la vuelta a casa y la difícil reincorporación a la vida civil. El lector entenderá de forma muy breve la gran brecha que supuso la primera guerra mundial y la entrada en otra época. Hace cien años los tatarabuelos de Europa enterraron en los campos de batalla un tiempo remoto, semilla para una floreciente entropía global. Es también la historia de Blanche, que aguarda unos regresos inciertos. Es este un libro sobre la esperanza tras la guerra, sin épica, sin oropel, sin brazos, sin miembros. La amputación y la eliminación física levantan el telón de un nuevo guiñol.

PRIMULA MINIMA

 

Una visión sobre La Pesca del Salmón en Yemen por @CarlesMontana

‘La Pesca del Salmón en el Yemen’ es una ‘Primula Minima’ http://en.wikipedia.org/wiki/Turracher_H%C3%B6he_Pass , una flor que crece en los Alpes austríacos en la región Salzkammergut. Se trata de una especie de color lila pálido, conocida también como ‘Rosita de la Nieve’. Sin embargo, su belleza es fugaz. Tan pronto como brota, florece, eclosiona y muere. A la mosca del pescado le pasa lo mismo, su vida resulta breve y nada intensa.  

Puedo decir que tras leer ´La Pesca del Salmón en el Yemen’ de Paul Torday me he pasado a la carne. Algunos escritores anglosajones son irónicos y sarcásticos, escriben novelas con algún que otro taco, aunque Paul Torday no es uno de ellos. Suelen tener garra, suelen ser unos auténticos genios de las tramas, tienen vueltas de tuerca imprevistas y saben captar la atención del lector. Pero en esta ocasión, debo decir que este pescado me ha sentado mal.

Torday ha escrito un libro ñoño, formalmente perfecto, que si bien atrapa en alguna de sus páginas, languidece a cada palabra. Es como cuando estás triste y te pones un video motivacional en youtube de un chaval koreano que supuestamente ha pasado toda la vida en la calle y luego llega a un programa de talentos musicales y canta como Farinelli y lloras de la emoción.

He echado de menos frases contundentes de puro orgullo británico, que sí encontramos en In the Loop del tipo: “Necesito un rabo de repuesto, rápido. Soy el mejor, si nadie me la chupa inmediatamente me va a estallar la polla de satisfacción”. Pero no, a través de las 317 páginas de la edición en lengua inglesa, Torday llega a narrar un sueño erótico que sus personajes definen como “casi real” y luego el personaje principal, Alfred Jones, explica su vida así: “navego por aguas desconocidas y mi antigua existencia queda en una orilla distante”.

Sin embargo, Torday consigue algo extraordinario. El intercambio de correos electrónicos supone un logro. Y las descripciones que hace de las sesiones de control en Westminster están muy bien recreadas.

El director de comunicación, Peter Maxwell, me parece uno de los personajes más conseguidos de toda la novela. Sus ideas son ridículas. El problema radica en que él mismo considera que resultan absolutamente geniales. El capítulo sobre el programa de televisión para vender el concepto de democracia y para potenciar al primer ministro es genial. Y cuando lo vende ante sus jefes resulta aún mejor. Otro buen momento lo constituye cuando Maxwell atribuye la idea del proyecto que configura la misma espina dorsal del libro y que, en su mente, sólo tiene que servir para una buena foto. Estas pinceladas definen perfectamente la pantomima esquizofrénica y el esfuerzo desesperado en la que muchas veces convivimos los políticos, los asesores de comunicación y los medios.  Como reflexiona uno de los personajes de Torday: Credo, quia impossibile est. Me lo creo, porque resulta imposible.    

LAS MUERTES DE PUIG ANTICH Y GAZIEL

Salvador Puig Antich fue ejecutado por el franquismo, hoy hace cuarenta años, con el garrote vil –una técnica de eliminación heredera de la Edad Media- tras un consejo de guerra sumarísimo. Era un joven anarquista, militante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), que robaba bancos para sufragar los gastos derivados de la organización de células de resistencia obrera. Se trataba de tiempos complicados y dramáticos en los que algunas personas luchaban por la libertad y morían, otras lo intentaban y otras no lo hicieron nunca –se quedaron en casa-, pero posteriormente se colgaron la medalla de ‘Freedom Fighter’. Puig Antich fue acusado de matar a tiros al policía franquista Francisco Anguas.
El proceso estuvo envuelto de irregularidades y las pruebas en las que se apoyó el caso también. Anguas murió de cinco tiros, todos atribuidos a Puig Antich, cuando de su arma sólo salieron tres. Las dictaduras y los años de plomo en cualquier Estado y en cualquier país siempre presentan estas divergencias.
El problema se da en que una vez establecida la democracia la sala quinta de lo militar del Tribunal Supremo se ha negado a revisar el caso. Y tal y como señala el periódico ARA en su edición del 1 de marzo de 2014, “no es excepcional: nadie ha conseguido que se anulara ningún consejo de guerra”.
Como subraya el magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona Santiago Vidal en el mismo reportaje, preguntado sobre la “voluntad política para anular los juicios franquistas”, responde: “Aquí se podría haber hecho, pero la ley se quedó a medio camino. Se declaró que los tribunales franquistas eran ilegítimos, pero no se atrevieron a anular los juicios”.
Hoy, las hermanas Puig Antich aún luchan para anular un juicio sumarísimo lleno de irregularidades. En diciembre llevaron el caso ante la justicia argentina. Existen nuevas pruebas y testimonios, todos recogidos en el libro de Jordi Panyella Salvador Puig Antich, cas obert (Angel Editorial).
El líder sindicalista irlandés James Larkin pronunció una vez unas palabra aún llenas de vigencia: “The great appear great because we are on our knees. Let us rise”.
Gaziel
Agustí Calvet, Gaziel empezó a dirigir La Vanguardia en marzo de 1934. Y, precisamente, este año se cumple el cincuentenario de su muerte. Este hecho ha supuesto la reedición de buena parte de su obra. Se pueden encontrar ya en las librerías: Diario de un Estudiante, París 1914. Prólogo de Enric Juliana. Diéresis, Barcelona, 2013. De París a Monastir, Libros del Asteroide, Barcelona, 2014. Tot s’ha perdut. RBA-La Magrana. Gaziel i Josep Maria Cruzet (i l’Editorial Selecta) Correspondència 1951-1964. Manuel Llanas (editor). Publicacions Abadia de Montserrat, 2013.
I ARA PER A VOSTÈS EN CATALÀ…

LES MORTS DE PUIG ANTICH I GAZIEL
Salvador Puig Antich fou executat pel franquisme, avui fa quaranta anys, amb el garrot vil –una tècnica d’eliminació hereva de l’Edat Mitjana- després d’un consell de guerra sumaríssim. Era un jove anarquista, militant del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), que robava bancs per sufragar les despeses per organitzar les cèl•lules de resistència obrera. Eren temps complicats i dramàtics en què algunes persones lluitaven per la llibertat i morien, d’altres ho intentaven i algunes no ho van fer mai, però posteriorment es van penjar la medalla de ‘Freedom Fighter’. Puig Antich va ser acusat d’haver mort a trets el policia franquista Francisco Anguas.
El procés va estar envoltat d’irregularitats i les proves en les que es recolzava el cas també. Anguas va morir de cinc trets, tots atribuïts a Puig Antich, quan de la seva arma només en van sortir tres. Les dictadures i els anys de plom a qualsevol Estat o país ja tenen aquestes divergències.
El problema rau en què un cop arribada la democràcia la sala cinquena del militar del Tribunal Suprem s’ha negat sempre a revisar-lo. I tal i com s’assenyala al diari ARA en la seva edició de l’1 de març de 2014, “no és excepcional: ningú ha aconseguit que fos anul•lat cap consell de guerra”
Com subratlla el magistrat de l’Audiència Provincial de Barcelona Santiago Vidal en el mateix reportatge, preguntat sobre la “voluntat política per anul•lar els judicis franquistes”, respon: “Aquí s’hauria pogut fer, però la llei es va quedar a mig camí. Es va declarar que els tribunals (franquistes) eren il•legítims, però no es van atrevir a anul•lar els judicis”.
Avui, les germanes Puig Antich encara lluiten per anul•lar un judici sumaríssim ple d’irregularitats. Al desembre van portar el cas davant la justícia argentina. Hi ha noves proves i testimonis, tots recollits en el llibre de Jordi Panyella Salvador Puig Antich, cas obert (Angle Editorial).
El líder sindicalista irlandès James Larkin va pronunciar un cop unes paraules encara plenes de vigència: “The great appear great because we are on our knees. Let us rise”.
Gaziel
Agustí Calvet, ‘Gaziel’ va començar a dirigir La Vanguardia el març del 1934. I, precisament, enguany es compleixen cinquanta anys de la seva mort. Aquest fet ha suposat la reedició de bona part de la seva obra. Es poden trobar ja a les llibreries: Diario de un Estudiante, París 1914. Pròleg d’Enric Juliana. Diéresis, Barcelona,2013. De París a Monastir. Libros del Asteroide, Barcelona, 2014. Tot s’ha perdut. RBA-La Magrana. Gaziel i Josep Maria Cruzet (i l’Editorial Selecta) Correspondència 1951-1964. Manuel Llanas (editor). Publicacions Abadia de Montserrat, 2013.